Rosita, la de la leche maternizada

Hace un año, la vaca Rosita ISA fue presentada por Cristina Kirchner. Recién había nacido y potencialmente podría dar leche humanizada. Ahora, los investigadores de la Unsam y el INTA lo confirmaron. Hace un año, la vaca Rosita ISA fue presentada por Cristina Kirchner. Recién había nacido y potencialmente podría dar leche humanizada. Ahora, los investigadores de la Unsam y el INTA lo confirmaron.
 
Es como una niña de 11 años, está por entrar en la pubertad. Su cuerpo es fuerte y robusto -pesa 290 kilos- y está cubierto de un lindo pelo marrón. Vive en Balcarce desde su nacimiento. Come pasto, alfalfa, alimento balanceado. Así es la vida de Rosita ISA; tal vez un poco aburrida, porque está aislada y porque no sabe que los ojos del mundo científico están puestos en ella. En tan solo un año y dos meses de vida, es la segunda vez que las luces la apuntan. El año pasado, por haber nacido como la primera vaca bitransgénica con potencial de dar leche humanizada en todo el mundo. Esta vez, porque el potencial se hizo realidad. La semana pasada se comprobó que Rosita puede dar leche parecida a la humana. Se espera que este hallazgo científico argentino permita que esta leche pueda llegar a los bebés que no pueden acceder a la leche materna.

Mientras Rosita ISA rumia sola, en un perímetro con alarmas, bajo el cuidado y las reglamentaciones que exige la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria (Conabia), el mundo se revoluciona. Investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y del INTA Balcarce confirmaron la presencia de las dos proteínas de origen humano en la leche producida por la ternera clonada. La existencia de estas proteínas (la lisozima y la lactoferrina) en su leche le otorga propiedades que son características de la leche materna, con lo cual mejora notablemente la calidad de la leche vacuna.

Los responsables de este desarrollo fueron los médicos veterinarios Germán Kaiser y Nicolás Mucci, investigadores del Grupo de Biotecnología de la Reproducción del INTA Balcarce, y el biotecnólogo Adrián Mutto, investigador del IIB-Intech de la Unsam.

"No era azaroso el resultado, es lo que esperábamos. Se hicieron tres estudios. El confirmatorio fue el lunes pasado. Comprobamos que los dos anticuerpos específicos están presentes, la ternera expresa leche maternizada. Vamos a hacer otros estudios y vamos a mandar la leche a Francia, al Instituto Pasteur, donde van a secuenciar la proteína. Es decir, van a leerla y a decir cuánto de proteína hay. Pero los anticuerpos específicos para las dos proteínas humanas nos dicen que están presentes. O sea, que es un éxito. Es la primera vez en el mundo”, explicó Adrián Mutto a Página/12. “La obtención de células transgénicas con genes humanos incluidos en su ADN se realizó mediante métodos de ingeniería genética. Es aquí donde se encuentra lo novedoso del trabajo –explicó Mutto–, ya que se logró incluir dos genes humanos en un solo sitio del genoma bovino, pudiendo expresarse así ambas proteínas solo en la glándula mamaria durante la lactancia."

ISA –en alusión a las iniciales del INTA y de San Martín– fue clonada en la Universidad Nacional de San Martín, a través del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-Intech) y el INTA de Balcarce, del Ministerio de Agricultura de la Nación. Nació el 6 de abril del año pasado. En junio de 2011, el hallazgo fue anunciado por la presidenta Cristina Fernández; la noticia dio la vuelta al mundo y hasta se instaló en Wikipedia.

Sin embargo, la ternera había sido gestada mucho antes en la cabeza de Rodolfo Ugalde, director de tesis de Mutto, y “una de las personas más inteligentes que conocí”, según expresó el biotecnólogo. Ugalde, quien murió en 2009, no llegó a ver el éxito de una idea que en los orígenes tenía a las cabras como objeto de experimentación.

–¿Qué es lo que buscaban? –preguntó este diario a Mutto, doctor en Biotecnología y Biología Molecular de la Universidad Nacional de San Martín y jefe de Grupo de Biotecnología aplicadas a la reproducción animal en IIB-Intech de esa Universidad.

–El objetivo era lograr un animal modificado genéticamente, que esa modificación genética lograra elevar el valor nutricional de la leche de vaca. Los seres humanos somos los únicos que consumimos leche de otra especie. La leche de vaca está hecha para alimentar terneros, no para humanos. Por lo tanto, esa leche a nosotros nos es deficiente en muchos aspectos nutricionales, por ejemplo, la proteína beta-lactolobulina, que es la responsable de la alergia a la leche de vaca. Y en el mundo hay muchos bebés que no pueden tomar leche de su madre por distintos motivos. El objetivo es poder elevar la leche bovina para que llegue, de forma muy barata, a esta gente.

–¿Cómo lo hicieron?

–Le agregamos dos proteínas: la lactoferrina, que se encuentra en proporción muy alta en los mamíferos y es muy importante porque es la responsable de hacer ingresar el hierro en la sangre. Es antiviral, antibacteriana, funciona como un antibiótico, entonces creímos que debería estar. Y la otra es una proteína muy chiquita, la lisozima, que se encuentra en la leche de los bovinos, pero en concentraciones muy bajas, en cambio en los humanos está en altas concentraciones y también tiene propiedades antibacterianas.

–Lo interesante es que ella puede tener hijas que también den leche maternizada, ¿verdad?

–La idea a partir de ahora es multiplicar a ISA, pero por métodos naturales, cruzándola con un toro de la misma raza. Porque estos genes se van a agregar, un porcentaje de sus crías van a contener los genes humanos. Por lo tanto, testeando esa cría podemos expandir a ISA y generar un tambo de leche modificada con alto valor nutricional.

–¿Qué falta para llegar a eso?

–Falta que ISA crezca, que sea apta reproductivamente, llegando a fin de año lo va a ser. Y después seguiremos con el trabajo.

–¿Cuándo podría estar la leche accesible al público?

–Nosotros creemos que esta leche va a tener que correr la misma suerte que cualquier medicamento para uso humano. Va a tener que tener que pasar por varios ensayos clínicos para probar su aptitud para el consumo humano. Van a pasar algunos años.
Mutto, joven científico de 39 años, valoró que fuera un logro hecho enteramente por entidades y con fondos estatales. Comentó también la magnitud de este desarrollo: “Por suerte somos los primeros en el mundo”.

Lejos de los sobresaltos, Rosita ISA seguirá viviendo en Balcarce.
–¿Todo este proceso tiene alguna consecuencia negativa para ella?

–No, en absoluto. Lo máximo que puede pasar es que se aburra un poco.