Simposio de Bioeconomía en Allbiotech 2021

La Cumbre AllBiotech fue un evento virtual que reunió a jóvenes líderes del ámbito de la biotecnología en América Latina para conversar, en conjunto con prestigiosos ponentes, sobre los retos que enfrenta la bioeconomía en la región y crear iniciativas para atenderlos. Sus ejes temáticos fueron: Políticas públicas, Educación y Bioemprendimiento. Escuchamos el simposio de Bioeconomía y, en esta nota, compartimos con ustedes algunos de los conceptos principales que se mencionaron.

Los ponentes en el Simposio fueron Sandra Sharry y Francisco Buchara de Argentina, Hugo Chavarría, de Costa Rica y Lucía Pittaluga, de Uruguay quienes plantearon que, para tener un futuro con menos enfermedades y menos hambre, vamos a necesitar de más ciencia y de más bioeconomía.

- Sandra Sharry. Laboratorio de Investigaciones de la Madera (LIMAD), Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata. Laboratorio de Biotecnología y Bioprospección Universidad Nacional de Río Negro, CICPBA. 
- Hugo Chavarría. Gerente Programa de Bioeconomía y Desarrollo Productivo. IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura).  
- Francisco Buchara. Licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad Austral de Rosario. MBA por el IAE Business School. Graduado del programa ILG de Georgetown University y Eisenhower Fellow 2019. Secretario de Asuntos Estratégicos de la Provincia de Santa Fe. 
- Lucía Pittaluga. Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Universidad de la República, Uruguay. 

Abrió el simposio Sandra Sharry, quien habló sobre Bioeconomía, biotecnologías y biodiversidad (B+B+B), y de su experiencia personal, al pasar de los datos del laboratorio a la realidad del trabajo en el territorio. Destacó que si bien hay varias visiones sobre el tema Bioeconomía, la latinoamericana se basa fundamentalmente en el uso de la biodiversidad y los recursos genéticos, y en los enfoques que tienen en cuenta cuestiones sociales, tales como invertir en educación e investigación, favorecer entornos sociales e industriales innovadores, y en el dialogo que llevará a una sociedad más inclusiva y sostenible.

Sharry dejó en claro que la biodiversidad debe tener en cuenta, además de la variedad de genes (de especies y ecosistemas), a la diversidad química y a la diversidad cultural, y que la biotecnología ofrece una oportunidad de convertir a la biodiversidad en un factor de desarrollo económico y social, a través de su valoración, uso sostenible y conservación. En esta ecuación, la biotecnología brinda las herramientas (como por ejemplo, clonación, propagación y generación de líneas celulares), y la biodiversidad los insumos o recursos. Destacó que la biodiversidad puede ayudar al desarrollo de biomateriales y de bioinsumos para las industrias alimenticia y farmacéutica, y para eso hay que darle valor agregado a través del conocimiento. 

En un momento de su charla, Sandra Sharry planteó si era posible un uso sustentable de la biodiversidad para el desarrollo de una economía local. Respondió la cuestión usando ejemplos de experiencias propias en el campo o territorio. Contó el caso del Proyecto USUBI sobre conservación de bosques nativos en comunión con comunidades vulnerables, el cual se lleva adelante en Misiones, Salta y Jujuy, tres provincias argentinas con una gran biodiversidad.  El proyecto involucró a comunidades indígenas, tales como Wichis en Salta, el pueblo Coya en Jujuy y Mbyá guaraní en Misiones. El objetivo del proyecto fue favorecer el comercio de productos de uso alimenticio (harina de algarroba, mistol, chañar), especies tintóreas y miel de abejas silvestres. En este esquema, la biotecnología brindó su aporte, por ejemplo, en el mercado de las orquídeas (que se vendían en las rutas a los turistas diezmando la diversidad) a través de la colecta de semillas, cultivo celular en las universidades, germinación, y regreso al ecosistema, para la conservación de las especies nativas y para la venta. 

Para finalizar, Sandra Sharry dejó una serie de premisas. Mencionó que el futuro ambiental, social, cultural y bioeconómico de los países de América Latina dependerá de la gestión y el uso sustentable de la biodiversidad, y que existen tres razones básicas por las que esta región del planeta (Latinoamérica y el Caribe) debe apostar por la bioeconomía: biodiversidad y biomasa residual, talento humano y voluntad política. En este sentido, en los últimos años en la Argentina, el enfoque estuvo en la agenda política con la creación de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, y la Dirección Nacional de Bioeconomía. Dijo que es fundamental brindar valor agregado a la biodiversidad a través de las tecnologías, generar beneficios sociales y amigables con el ambiente, e involucrar a las comunidades locales. 

Luego llegó el turno de Hugo Chavarría, quien enfocó su conferencia en Ciencia + Biotecnología + Alimentos y en la “Bioeconomía en América Latina y el Caribe: una cuestión de necesidad y oportunidad”  Planteó la idea de “biologizar” el proceso productivo, es decir, usar la ciencia y la tecnología para reemplazar los recursos fósiles por recursos biológicos. Además, explicó las cinco formas en que la bioeconomía puede transformar a los sistemas alimentarios: 

- Ganancias en eficiencia y sostenibilidad gracias a la convergencia tecnológica, tales como ciencias biológicas, tecnologías de la información y la comunicación, digitalización, ingenierías y robótica e inteligencia artificial. Dijo que gracias a esta convergencia nuestra región ha aumentado mucho los rendimientos agrícolas. Hoy la agricultura de Latinoamérica y el Caribe genera el 14% de las exportaciones totales, y el 14% de los empleos de la región.
- Posibilidad de transformar los territorios rurales generando ingresos, empleo y desarrollo. Por ejemplo, usando la biomasa en el propio territorio.
- Mejor aprovechamiento de los recursos a través del agregado de valor en cascada. Usar la biomasa de los cultivos, forestal, ganadera, de las algas y  desechos industriales y aplicarle ciencia y biotecnología para producir alimentos, bioenergías, biofertilizantes y biomateriales. Eso permitirá aumentar la productividad y generar menos residuos y desperdicios. 
- Promoción de mejoras en la nutrición y la salud. La Bioeconomía nos permite valorizar la biodiversidad local para mejorar la nutrición y la salud humana. América Latina es sinónimo de recursos biológicos, ya que como dijo Chavarría, tenemos el 50% de la biodiversidad conocida y poseemos el potencial de generar alimentos que fortalezcan la salud y la nutrición, tales como biofármacos, biocosméticos y alimentos biofortificados. 
- Contribución a la sostenibilidad ambiental y la resiliencia climática. Chavarría dio un ejemplo del uso de bioenergías en Argentina, frente al uso de energía fósiles. Dijo que entre el 2008 y el 2018 el biodisel producido tuvo un ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero equivalente a lo que hubieran generado 5 millones de personas o lo que hubieran captado 86.000 ha de bosques. Si utilizamos los residuos y los incorporamos a los procesos productivos estaríamos aprovechando 127 millones de toneladas de basura.

Finalizó su presentación con la siguiente frase “Siempre digo que la Bioeconomía no es sustentable per se, hay que hacerla sustentable. ¿Y cómo se hace? A partir de políticas, estrategias, normativas, regulaciones y fomento de nuevos mercados”.  

Francisco Buchara, habló desde el punto de vista político como Secretario de Asuntos Estratégicos de la Provincia de Santa Fe, y llamó a pasar del conocimiento a la acción. Dijo que América Latina tiene biodiversidad, pero posee poco acceso al crédito y a buena internet. Y se preguntó entonces qué hacemos. Latinoamérica debe tener como bandera la bioeconomía, ahí tenemos ventajas con respecto al resto del mundo. La provincia de Santa Fe, por ejemplo, siempre fue un gran productor de granos que apoyó la siembra directa, pero ahora se plantean nuevos desafíos: buscar talentos, financiamiento, equipamiento, establecer un marco normativo o regulatorio, adoptar nuevas tecnologías y administrar soluciones para esos desafíos. Mencionó que Santa Fe ya tiene un polo dedicado a la biotecnología y que ahora tienen que redireccionar la agenda para atraer al sector privado hacia la bioeconomía. El estado provincial podría dar aportes no reembolsables o subsidios a la investigación y la ciencia, creando un Fondo Soberano del Conocimiento, como tienen hoy Finlandia o Noruega. Podríamos crear un fondo público-privado de financiamiento para emprendimientos científicos y tecnológicos en etapas tempranas, cuando hay más riesgos. 

Destacó que otra iniciativa que se está llevando adelante es la llamada “agro-makers”, con chicos del interior de la provincia para desarrollar proyectos concretos, además de las materias tradicionales, para plantear soluciones para la comunidad. Propuso una serie de estrategias para pasar del conocimiento a la acción: incorporar jóvenes a la toma de decisiones, más mujeres en cargos directivos, potenciar la bioeconomía y la biotecnología como un gran puente del conocimiento que se transforme luego en un producto o un servicio, y generar diálogo entre los países latinoamericanos, aprovechando que tenemos un idioma y una cultura en común. Para finalizar, Buchara dijo que para llevar adelante estas estrategias necesitamos marco normativo, líderes e iniciativas, cosas que ya tenemos en América Latina. Así que ahora debemos potenciarlo para pasar al próximo nivel. 

Finalizó el Simposio, Lucía Pittaluga que habló sobre Bioeconomía en Uruguay. 

Comentó que la Economía Circular y la Economía Verde están generando una nueva revolución tecnológica e industrial. Definió Economía Circular como aquella que optimiza el uso de los recursos, minimiza los residuos, restaura, regenera, reutiliza y valora los productos; y a la Economía Verde como la que brinda bienestar humano, equidad social, empleo verde (decente, formal, con salario digno) acompañado de una reducción de los riesgos ambientales. Finalmente, definió a la Bioeconomía como la economía que sustituye los recursos fósiles, a través de un máximo aprovechamiento de los recursos biológicos, diversificando las redes de valor, y tratando de mitigar los efectos del cambio climático. Todas estas economías se entrecruzan y complementan. 

Comentó algunos logros. Ya existe un Foro Mundial de Bioeconomía que se organiza cada dos años, desde el 2015, y que tanto en Uruguay como en Argentina, la bioeconomía se está convirtiendo en una política de estado. Dijo que la estrategia de Bioeconomía sostenible en Uruguay tiene 4 ejes: 1) desarrollo territorial inclusivo, 2) inserción internacional sostenible, 3) sostenibilidad del consumo y la producción, y 4) ciencia, tecnología e innovación orientada a la bioeconomía.

Finalizó con un ejemplo sobre la Alianza del Pastizal, un grupo integrado por Uruguay, Brasil, Paraguay y Argentina que se propone crear un sello de carne proveniente de campos y pampas con pastizales, conjugando lo económico, lo social y la conservación del pastizal y su biodiversidad.  

 

Sobre AllBiotech

AllBiotech es una organización no lucrativa que promueve el desarrollo de la biotecnología y la bioeconomía en América Latina mediante la creación de una comunidad de jóvenes líderes y agentes de cambio. La Comunidad de Líderes de AllBiotech cuenta con más de 230 miembros de 18 países latinoamericanos. Hoy la biotecnología debe ser un motor de bienestarcompetitividad, crecimiento económico y desarrollo sostenible para América Latina. AllBiotech quiere empoderar a la siguiente generación de jóvenes líderes para crear e impulsar iniciativas que contribuyan al fortalecimiento del ecosistema de biotecnología en la región y a la adopción de la bioeconomía como un modelo de desarrollo para América Latina.

ALLBIOTECH | Red de líderes en Biotecnología de América Latina

 


Imagen portada: www.lt8.com.ar