Gusanos de seda transgénicos: un paso más hacia la producción a gran escala de seda de araña

La posibilidad de producir seda de araña a gran escala, un objetivo perseguido durante décadas por la ciencia, comienza a mostrar avances concretos gracias a la biotecnología.

La seda de araña es conocida por sus extraordinarias propiedades: puede ser más resistente que el acero (en relación a su peso) y más elástica que muchos materiales sintéticos de alto rendimiento. Sin embargo, su producción masiva ha sido históricamente inviable, ya que las arañas no pueden criarse fácilmente debido a su comportamiento territorial.

Una alternativa prometedora ha surgido a partir del uso de gusanos de seda, organismos domesticados desde hace miles de años para la producción textil. Mediante técnicas de ingeniería genética, investigadores han logrado gusanos de seda transgénicos que producen fibras que incorporan proteínas propias de la seda de araña. De este modo, se aprovecha el proceso natural de hilado del gusano, permitiendo escalar la producción de seda de araña utilizando métodos tradicionales de sericultura.

Estudios científicos han mostrado que las fibras obtenidas a partir de estos gusanos transgénicos pueden superar en resistencia a la seda que producen los gusanos de seda convencionales y acercarse a las propiedades de la seda de araña.

En los últimos años, se ha logrado que desarrollos con gusanos de seda transgénicos que producen esta fibra, conocida por su resistencia y elasticidad, estén avanzando desde el laboratorio hacia aplicaciones a mayor escala.

Actualmente, los materiales producidos son híbridos, combinando proteínas de la seda del gusano con proteínas de la seda de araña. Estas fibras ya muestran características destacadas, como alta resistencia a la tracción y gran elasticidad. A futuro, las investigaciones buscan lograr fibras compuestas en mayor proporción por proteínas de araña, lo que podría potenciar aún más sus propiedades.

El desarrollo de este tipo de materiales también resulta interesante desde el punto de vista productivo. A diferencia de otros casos de animales modificados genéticamente, que suelen estar orientados a la producción farmacéutica, en este caso se trata de generar directamente un material estructural con potencial uso industrial.

La sericultura, una práctica milenaria, se combina así con herramientas de la biotecnología moderna, abriendo nuevas posibilidades para transformar un material hasta ahora limitado al ámbito natural en una alternativa viable para distintas aplicaciones, desde la industria textil hasta materiales de alto rendimiento.

- Fuente: https://www.reuters.com/